Somos muchas las mujeres que hemos sufrido subidas a altos tacones para ser guapas y elegantes. Presumir era sufría. Lo decían las abuelas, las madres, las tías. Y nosotras sufríamos hasta que nos fuimos sumando a la moda de los playeros y los zapatos de tacón quedaron olvidados en los muebles zapateros de nuestras casas.
Si alguien pensaba que aquellos zapatos de tacón eran cosa del pasado, se había equivocado. El capitalismo nunca entierra sus productos. Siempre aparece una idea brillante para resucitar el producto moribundo. La idea brillante con la que volver a poner de moda los zapatos de tacón ha aparecido.
Pero, tranquilas, parece que nuestros pies no van a volver a sufrir con los zapatos de tacón, como sufrieron los pies de nuestras madres y abuelas. Una de las tendencias que está ganando protagonismo consiste en llevar zapatos de tacón hasta dos números más grandes de lo necesario. Lo que en otro tiempo habría parecido un simple error al elegir el número de zapatos se ha convertido en una declaración de estilo que apuesta por una estética relajada, cómoda, sofisticada y poco convencional. Es decir, se trata de presumir con unos bonitos tacones sin sufrir por los dolores de los pies.
Esta tendencia, impulsada por firmas de lujo y popularizada en editoriales de moda como las de Vogue, busca modificar la silueta del zapato sobre el pie. Al utilizar una talla superior, el calzado adquiere una apariencia más alargada y estilizada, generando un efecto visual que recuerda a los desfiles de alta costura. El resultado transmite una imagen desenfadada pero elegante, alejándose del rígido sufrimiento con la que tradicionalmente se han asociado los zapatos de tacón.
Además del componente estético, algunos defensores de esta moda sostienen que un número más grande puede ofrecer una mayor sensación de comodidad durante las primeras horas de uso, especialmente en modelos de punta afilada. Sin embargo, los especialistas en salud del pie recuerdan que un zapato excesivamente grande puede provocar inestabilidad al caminar, aumentar el riesgo de rozaduras o favorecer una pisada incorrecta. Por ello, quienes decidan seguir esta tendencia suelen recurrir a plantillas, almohadillas de silicona o protectores de talón para mejorar el ajuste.
La propuesta ha sido adoptada por numerosas celebridades, estilistas e influencers, que combinan estos zapatos con trajes de sastrería, vestidos minimalistas o conjuntos de inspiración noventera. El objetivo no es únicamente crear un look llamativo, sino transmitir una actitud despreocupada y moderna en la que el confort visual y la experimentación tienen tanto peso como la elegancia. Como ocurre con muchas tendencias actuales, la clave está en equilibrar la estética con la funcionalidad.
De cara a lo que resta del año 2026, todo apunta a que esta forma de llevar los tacones seguirá presente tanto en las pasarelas como en el estilo urbano. No obstante, los expertos recomiendan adaptar la tendencia a las necesidades de cada persona y priorizar siempre la seguridad y la comodidad al caminar. En definitiva, llevar zapatos de tacón uno o dos números más grandes representa una nueva manera de entender la moda: más libre, más experimental y abierta a reinterpretar las normas tradicionales del vestir y del calzar.
No vamos a ser más papistas que el Papa. Que cada mujer haga lo que quiera con su cuerpo. Si quieres calzar unos zapatos de tacón flojos, estás en tu derecho. Descubrirás la comodidad de un zapato que no te aprieta y tendrás que lidiar con unos zapatos que se te escapan de los pies al andar.
Reconozco, que antes de que estuviera de moda llevar zapatos flojos, yo ya había puesto en práctica este proceder. Me he atrevido a salir a la calle con unos zapatos tan grandes que me hacían pies de payaso. Mi incomodidad era que me caían. No había relleno posible para sujetar unos zapatos número 40 a unos pies del 38. Mi solución era pasar unas gomas negras por fuera del zapato para que me quedara sujeto al pie. Pero no quedaba bonito.
Por eso me alegro de esta moda de los zapatos flojos. Ahora me parecerá el resultado bonito porque todo lo que está de moda nos parece bonito. Prepárense para ver a esta humilde economista andando por las calles de la ciudad de La Coruña con unos zapatos de tacón flojísimos. Sí, esa que irá en altos tacones de un número 40 seré yo. Crucemos los dedos. Espero no tener un nuevo esguince por las ganas de presumir que me han entrado. https://link.amazon/B0hgkAUWQ
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MARÍA REY
ECONOMISTA
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